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Científicos rusos descubren un nuevo asteroide

En el registro de los pequeños planetas quedó apuntado un nombre más. En Primorie, científicos del Observatorio Astrofísico de Ussuri, de la filial del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia descubrieron un nuevo asteroide.

Los especialistas aseveran que tal descubrimiento entraña una gran suerte. El hallazgo excepcional fue posible gracias a un telescopio del sistema Hamilton, el más potente de la región, un equipo que se conoció en el observatorio tan solo en otoño del año pasado.

Para los investigadores de Ussuri, el descubrimiento del cuerpo celeste fue todo un acontecimiento. Los investigadores del observatorio pudieron por vez primera hallar el desconocido cósmico entre otros cuerpos celestes del anillo de asteroides. “Varias noches seguidas estuvimos investigando este huésped sideral, pero sobre todo sacamos una conclusión sensacional: el mundo no tiene idea alguna de este asteroide”, explicaba a nuestra emisora Alexéi Matkin, uno de los autores del descubrimiento:

–El asteroide es un cuerpo corriente que no reviste peligro alguno para la civilización terrestre. Actualmente son precisados sus datos orbitales, con el objeto de trazar su trayectoria más exacta. Este es el primer asteroide descubierto en el territorio del Lejano Oriente y, en particular, en nuestro observatorio astrofísico.

Las dimensiones del nuevo asteroide no rebasan los cien metros. Su descubrimiento fue ya confirmado por el Centro Internacional de Harvard de pequeños planetas. El desconocido espacial recibió un número propio en el catálogo en el que están registrados cuatro mil quinientos cuerpos celestes. Por el número único, que contiene cifras y letras latinas es posible determinar, rápidamente, cuándo fue descubierto uno u otro asteroide, explicaba Serguei Smirnov, del Observatorio Astronómico de Púlkovo, vicepresidente del Instituto astronómico geodésico:

–En un comienzo se entrega un número preliminar ordinal. Las primeras cuatro cifras son las del año, en nuestro caso, 2014. Las letras latinas siguientes registran el intervalo de dos semanas durante el año. Todo el año se divide así en veinticuatro sectores. Luego vienen las cifras que determinan el número ordinal dentro de ese intervalo de dos semanas. Solo después del número preliminar ordinal es investido el asteroide con un nombre ya permanente. Pero, para ese momento pueden transcurrir varias decenas de años. La mayoría de los asteroides permanecen aún con nombres preliminares, sin tener una denominación permanente.

Científicos descubren anualmente en el mundo unos doscientos planetas pequeños, de los que solo una parte no muy notable corresponde a investigadores rusos. El que este descubrimiento fuera hecho justamente en el Observatorio de Ussuri fue en cierto sentido una sorpresa. Y ello porque, hasta hace un tiempo, sus especialistas se dedicaban a materias muy distintas, señalaba Serguéi Smirnov:

–El Observatorio de Ussuri fue creado en un comienzo para las observaciones del Sol y de la influencia de la radiación solar en la vida de nuestro planeta. Es bueno que la temática del observatorio se ampliase, que aparecieran las investigaciones astronómicas. Por tal razón, el que en este observatorio se descubriese el nuevo asteroide fue una inmensa alegría para toda nuestra cofradía científica.

Es posible que el nuevo asteroide ayude a levantar más aún el velo de los misterios del Universo. Para ello cabe determinar el, llamémoslo, parentesco concreto de este cuerpo celeste:

–Las familias de los asteroides se forman a veces como resultado de catástrofes cósmicas, durante la colisión de distintos cuerpos del sistema solar. O si un asteroide pasa cerca de un cuerpo descomunal, tales como Júpiter o Marte, pueden ocurrir cambios, digamos, dramáticos de la órbita, e incluso la destrucción. Tales formaciones de familias de asteroides fueron singularmente potentes en un pasado lejano, hace miles de millones de años, a principios de la historia del Sistema Solar. Pero, a menudo es posible observar ahora pormenores de lo que fuera aquella trituración fenomenal de cuerpos, en el vuelo gradual de fragmentos de una familia.

A propósito, la comunidad astrofísica mundial se devana justamente la materia gris en el desentrañamiento de otro misterio celestial. Astrónomos del Observatorio Europeo Meridional lograron literalmente sondear el cuerpo de Itokawa, un asteroide descubierto en 1998. Los científicos descubrieron, merced a mediciones superprecisas, que distintas partes suyas tienen una estructura y una superficie distinta. Aunque las investigaciones continúan, el descubrimiento excepcional tiene ya enorme relevancia práctica, incluso desde el punto de vista de una amenaza eventual de asteroides.

Fuente: Spanish

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