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Fuente: Lori / Legion Media

Cinco monumentos que nunca habría imaginado que existieran

Monumento al primer taburete en tierra rusa

Fuente: Lori / Legion Media
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Entre los atractivos turísticos de las ciudades rusas, uno puede encontrar conceptos de lo más sorprendentes

Se encuentra en la finca de los hermanos Arshenevski, en el barrio de Taganskaya, en Moscú. La finca se convirtió en un museo del mueble en 1999 y, un año más tarde, se erigió allí uno de los mayores monumentos dedicados a artículos del hogar: un taburete de tres metros de altura.

Monumento al rallador de cocina

Fuente: servicio de prensa
Fuente: servicio de prensa

El monumento al rallador de cocina se encuentra en Ekaterimburgo. Su tamaño es considerable: 2,5 metros de altura y más de 100 kilos de peso. La leyenda popular cuenta que, en la víspera de un Día de los Inocentes (1 de abril), un enorme rallador de metal apareció de la nada en el centro de la ciudad. Quién lo colocó allí se desconoce, pero inscribió algo sobre la pieza: “El lugar más conveniente para el debate”. En ruso existe la expresión “triturar la cuestión”: algo así como alentar una discusión polémica. Así pues, el monumento se convirtió en una metáfora escultórica.

Monumento a las pantuflas

Fuente: Lori/Legion Media
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Cualquiera que visite la ciudad de Tomsk puede “probarse” esta escultura. En 2006, en la escalinata del Hotel Tomsk, apareció un pequeño monumento a las pantuflas. Su longitud total es de 32 centímetros y lleva la siguiente inscripción: “Siéntase como en casa”. El autor de la escultura, Oleg Kislitski, pensó durante largo tiempo qué clase de pantuflas iba a perpetuar exactamente: con borlas, abiertas o de lana. Al final, acabó por copiar sus zapatillas de andar por casa. Las pantuflas de bronce se ven ya algo gastadas, pero el monumento incluso gana con ello: así parece más realista.

El monumento a la calefacción

Fuente: Ria Novosti
Fuente: Ria Novosti

Se trata de una composición de bronce con una ventana, un gato y un radiador.

Es algo así como un relieve, y se encuentra en una pared de la central termoeléctrica de Samara. Las musas de esta obra fueron los gatos de la ciudad.

Los residentes enviaron, a petición del autor del monumento, fotografías de sus mascotas, calentándose encima del radiador. Y el modelo de radiador proviene de un prototipo de la antigua calefacción de principios del siglo XX, que se encuentra en el edificio del Museo de Arte de Samara. El monumento fue inaugurado en el 150 aniversario de la invención del radiador de calefacción, el 19 de octubre de 2005.

Monumento al teclado de ordenador

Fuente: Lori/Legion Media
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Se encuentra en Ekaterinburgo, como el monumento al rallador de cocina. Su superficie total es de 16×4 metros, y cada tecla pesa alrededor de 80 kg.

El teclado simboliza la unión de las comunicaciones entre Europa y Asia, ya que en los Urales está la frontera entre ambos continentes. Las leyendas urbanas dicen que si pide un deseo y lo “teclea” en él, saltando de una letra a otra, y luego “pulsa” ‘INTRO’, su deseo se hará realidad. Y en caso de serias dificultades, uno puede subirse al “CTRL, ALT, SUPR”, después de lo cual su vida  se “reinicia”. Quienes no crean en estas historias, pueden igualmente disfrutar del monumento, sentarse en él y tomar excelentes fotos desde allí.

Fuente: Rusia hoy

 

 

 

 

 

 

 

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