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Elvira Nabiullina, nueva directora del Banco Central. Fuente: ITAR-TASS

El Banco Central de Rusia apuesta por contener la inflación

Para la nueva directora del Banco Central de Rusia, contener los precios se ha convertido en algo más importante que el crecimiento.

El cambio en su gestión le ha dado al Banco de Rusia el dinamismo que le faltaba. La nueva directora, Elvira Nabiullina, se ha puesto manos a la obra con entusiasmo. Esto se hace evidente del hecho de que, desde su nombramiento hace menos de seis meses, se han retirado las licencias a 25 bancos. A su predecesor, Serguéi Ignatiev, hacer lo mismo le llevó más de un año y medio. El sistema bancario del país llevaba mucho tiempo necesitado de una dura revisión, pero solo Nabiullina ha tenido la suficiente determinación y se le ha dado carta blanca para llevarlo a cabo. La rapidez con la que están sucediendo estos eventos ha provocado una oleada de críticas, pero, de un modo u otro, nadie puede negar que era algo necesario.

La nueva directora del Banco Central ha adoptado medidas igual de radicales también en lo que respecta al sistema financiero. El conjunto de instrumentos de política monetaria se ha simplificado sensiblemente; se ha disminuido el número de operaciones y el principal indicador de rendimiento, la tasa de refinanciación, que no tenía un gran papel, ha sido sustituida por la tasa repo semanal.

En el contexto de una restricción de liquidez, se ha aumentado la lista de instrumentos de refinanciación, con subastas de crédito aseguradas por valores no comerciales y garantías apoyadas en bases regulares. El tipo de interés aún no se ha rebajado, a causa de la inflación, que ha sido provocada principalmente por los recursos no monetarios: los precios de la comida y las tarifas impuestas por los monopolios energéticos.

En 2014 estas tarifas no subirán para la industria. Para los consumidores particulares, subirán a una tasa por debajo de la inflación. Esto, junto con la elevada tasa monetaria en 2013, permitirá al Banco de Rusia lograr su objetivo clave: controlar la inflación. Esta meta se incluye dentro de los principales objetivos en política económica de 2014-2016.

Además de ocuparse de este asunto, el Banco Central también está aflojando el control sobre la tasa de cambio de las divisas. La diferencia entre los índices del cambio flotante de la cesta de las dos principales divisas (0,55 dólar – 0,45 euro) se está expandiendo, ya que se ha disminuido el número de intervenciones sobre el cambio. Los agentes económicos están usando tasas de cambio más volátiles y la economía se vuelve más estable contra los impactos externos.

A diferencia de los reguladores monetarios de los países desarrollados, el Banco de Rusia ve la inflación como principal problema. Mientras que Japón, los EE UU y la Eurozona se enfrentan ahora al riesgo de la deflación, la inflación en Rusia en 2013 se situó un 5-6 % por encima del objetivo. Durante los tres próximos años, el banco tiene el ambicioso objetivo de controlar la inflación gradualmente hasta mantenerla por debajo del 4%.

La baja inflación es una de las condiciones necesarias para un clima de inversión favorable. Por su parte, la falta de inversiones es uno de los principales problemas de la economía rusa, que está atravesando un periodo de cambios estructurales. Del mismo modo, la política monetaria se volverá más efectiva cuando el mecanismo de transmisión esté totalmente operativo.

La otra cara de la moneda es la incapacidad para proporcionar incentivos al crecimiento económico. Los expertos discuten la posibilidad de reducir los tipos de interés, pero el Banco Central sigue impasible. El Banco cree que, en el actual contexto institucional, la economía está creciendo a un ritmo cercano a su máximo. Por tanto, cualquier facilidad extra sólo podría incrementar la inflación. Este punto de vista sigue prevaleciendo y se han rechazado todos los ataques de los que ha sido objeto.

La compañía de inversión UFS está de acuerdo que el objetivo de combatir la inflación a medio plazo debe ser prioritario. Las cosas se tranquilizarán solamente en el segundo semestre, cuando se dejen sentir los efectos de la congelación de las tarifas de los monopolios. Es el único modo de que los inversores vuelvan a confiar y saltar así a ‘primera división’. También en los planes se incluye el que Moscú se convierta en un centro financiero internacional y que el rublo sea una divisa de reserva regional. Esto beneficiará a los mercados de capitales.

Los mercados de valores están empezando a sentir el mismo interés por las sesiones del Banco de Rusia que por las de los otros Bancos Centrales Europeos; además, el mercado de valores a plazo fijo está saliendo rápidamente de los bajos niveles de rendimiento que manejaba en la actualidad.

Fuente: Rusia hoy

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