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Fuente: Ria Novosti

La verdadera historia de Burán: el transbordador espacial soviético

Hace 25 años se puso en órbita, por primera y última vez, la nave espacial Burán. La historia del vuelo del transbordador soviético se ha relatado más de una vez, pero las principales preguntas siguen sin responder hoy en día: ¿Para qué hacía falta y qué se puede hacer ahora con el Burán?

El proceso de diseño del Burán, que tuvo lugar en los años 70, debía resolver cuatro problemas principales. Tres de ellos tenían un carácter profundamente defensivo. El transbordador soviético se diseñó en primer lugar como sistema bélico y las aplicaciones civiles fueron consecuencia de esto.

Para lanzar el proyecto había razones tanto externas como inherentes al sector. La construcción por parte de los Estados Unidos del Shuttle, que puso en marcha el programa de respuesta simétrica Burán, se interpretó como un paso más de Washington hacia la militarización del espacio. Y no se puede decir que fuera una paranoia del Kremlin: la aplicación militar del Shuttle estaba ciertamente planificada.

También resultaba más bastante más fácil planificar las tareas rutinarias civiles para el Burán, dándole prioridad a las defensivas. Lo que no podían permitirse los estadounidenses que precisaban del Shuttle para ponerse en órbita.

¿Copia u original?

Existe la opinión de  que el transbordador soviético fue prácticamente una copia del estadounidense. Los constructores del Burán (en concreto su ‘padre’, Gleb Lozino-Lozinski) nunca ocultaron que habían utilizado muchas soluciones de montaje de los estadounidenses. Es más, en los mismos objetivos del diseño había toda una serie de exigencias que eran “hacerlo como los norteamericanos”.

Pero aparte de eso, las lanzaderas eran básicamente diferentes. En el límite de carga útil previsto no se consiguieron colocar motores de refuerzo, por lo que el Burán volaba sin ellos.

El diseño de lanzaderas más pesadas debería permitir la realización de un proyecto a gran escala de ‘aviones espaciales’. Sobre plano cargaba 120 toneladas pero el Burán volador fue recortado hasta un peso máximo de despegue de 105 toneladas (en su primer vuelo cargó 79 toneladas).

También eran distintas las posibilidades. El Shuttle aterrizaba manualmente mientras que el Burán tenían un sistema de aterrizaje completamente automático.

En cuanto a la tecnología, materiales y demás, no tiene sentido hablar de copia. La alta tecnología soviética de defensa y del espacio en su punto más álgido dio toda una serie de soluciones excepcionales, entre otras cosas toda una serie de nuevos materiales. Los ingenieros soviéticos consiguieron desarrollar más de 600 nuevas tecnologías.

Burán hoy y mañana

Los sistemas espaciales de vuelo múltiple, tanto pilotados como no pilotados, han dejado atrás los tiempos en los que no había otra alternativa al ‘avión espacial’. Los actuales proyectos de naves de uso múltiple, tanto estadounidenses como rusos son, desde el punto de vista del montaje, como el mismo Soyuz solo que más grandes, con motores de aterrizaje y lo suficientemente protegidos como para salir de la órbita enteros y volver a volar allí. En el nivel tecnológico actual estos cosmoplanos todavía son torpes y difíciles de pilotar en su entrada en la atmósfera.

Además el complejo del Space-Shuttle, que constaba de un tanque de combustible para cohetes y dos aceleradores de combustible sólido, no podía ser utilizado para poner en órbita ningún otro aparato espacial a excepción de los transbordadores que, además, no tenían la posibilidad de aterrizar varias veces, ya que tan solo podían aterrizar con los motores encendidos.

El sistema soviético que utilizaba las lanzaderas superpesadas Energuia fue diseñado como universal desde el principio. Permitían poner en órbita cualquier tipo de nave espacial y una carga de hasta 100 toneladas y la nave Burán podía funcionar con sus propios motores de control durante el descenso y el aterrizaje en modo automático.

Nuestro avión orbital había sido diseñado para 100 vuelos, el acelerador de combustible sólido para 20, los motores principales para 66.

El único elemento de un solo uso en el sistema soviético era el depósito desechable de combustible.

Creado en la URSS como respuesta al desarrollo por parte de los estadounidenses del sistema espacial de transbordador reutilizable, el proyecto Energuia-Burán unió a 1.200 empresas de la industria.  El programa duró 18 años. El volumen total de gastos fue de 16.500.000 millones de rublos soviéticos.

Fuente: Rusia hoy

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