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Las tecnologías permiten generar energía más barata en el medio marítimo. Fuente: ITAR-TASS

Las centrales nucleares flotantes: un remedio a la crisis energética

La principal misión de la conferencia general del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica, la agencia nuclear de las Naciones Unidas), cuya 57ª edición se inauguró este 16 de septiembre en Viena, es concretar los planes de desarrollo de la energía nuclear en el mundo.

“Esperamos que esta conferencia contribuya a concretar los planes para el desarrollo de nuevas tecnologías en el ámbito de la producción de energía nuclear y en el de la seguridad para las instalaciones nucleares”, ha declarado Vladímir Voronkov, representante permanente de Rusia ante las organizaciones internacionales en Viena. En particular, se refiere a las tecnologías nucleares en el medio marino, que es el tema clave en las investigaciones rusas sobre el empleo de energía eléctrica de origen nuclear.

La idea de utilizar energía nuclear en el agua se llevó a la práctica por primera vez a mediados de la década de 1950. En 1962, Estados Unidos botó el primer buque carguero mixto provisto de un reactor nuclear, el Savannah, desarrollado según un programa especial del presidente Eisenhower. Sin embargo, ninguna de las iniciativas americanas, alemanas y japonesas de este tipo se vio coronada con el éxito.

Otro caso bien distinto fue el de la Unión Soviética, donde se consiguió encontrar y ocupar rápidamente un nicho adecuado para buques nucleares civiles y obtener beneficios sólidos de estos proyectos. Además, la aplicación práctica de una enorme concentración de energía en la flota civil, ¿acaso no era el campo de pruebas ideal para acabar de desarrollar la técnica de la aplicación de motores nucleares en submarinos y naves de superficie?

La idea de que se podía contar con una autonomía de navegación de larga duración vino de la región donde se utilizaban este tipo de buques: el Ártico.

Fue precisamente en las latitudes polares donde se constataron, mejor que en ninguna otra parte, las ventajas de la propulsión nuclear: la especificidad del trabajo de la flota rompehielos se conjuga con un régimen constante de potencia máxima.

Los rompehielos operan durante largos periodos de tiempo sin contacto con los puertos, puesto que desviarse de la ruta para recargar combustible conlleva pérdidas considerables.

Hoy en día, la flota rusa, dotada con nueve rompehielos de propulsión nuclear, es la más potente del mundo. Los rompehielos atómicos transformaron la ruta del Mar del Norte en una arteria de transporte marítimo bien desarrollada, garantizando la navegación en el sector occidental del Ártico durante todo el año.

No obstante, la flota de rompehielos nucleares está lejos de haber aplicado todo de lo que es capaz la tecnología nuclear rusa. Si bien la cuestión de la energía renovable como medio para combatir la crisis energética dista mucho de ser a día de hoy una solución industrial eficaz, es posible hallar un remedio a este problema usando el potencial nuclear.

Un proyecto piloto

Una de las opciones con más futuro son las centrales nucleares flotantes, y Rusia tomó la iniciativa de construir la primera del mundo. En otros países, esta idea también se ha discutido largo y tendido, pero ninguno de ellos se ha decidido aún a dar el paso, sobre todo, por la oposición enconada de los ecologistas.

La primera central nuclear flotante, Académico Lomonósov, destinada a iniciar una exportación energética activa, se acabó de fabricar en 2009. Según declaraciones del jefe de la corporación estatal Rosatom, Serguéi Kirienko, “ya hay potenciales clientes extranjeros, pero quieren ver cómo se desarrolla el proyecto piloto”.

Detalles técnicos y recursos humanos

Una central nuclear flotante consiste en un buque con dos reactores.

Uno puede utilizarse para producir energía eléctrica y térmica y también para la desalinización del agua marina. La duración mínima de su explotación es de treinta y seis años: tres ciclos de doce años, entre los cuales hay que realizar una recarga de los reactores. El número total de la tripulación, incluido el personal de reemplazo y de reserva, asciende a casi 140 personas.

Se estima que la construcción y la explotación de estas centrales nucleares flotantes sean mucho más económicas que las terrestres, y asimismo sean capaces de satisfacer la alta demanda de producción. Además de destinarse a la exportación, la central nuclear flotante será una poderosa fuente de electricidad, calor y agua dulce para las regiones remotas del país.

No obstante, el principal factor de éxito de las plantas nucleares es su seguridad. Dado que el proyecto se basa en la vasta experiencia de los rompehielos y de los submarinos, el grado de seguridad es muy alto. Según los expertos, las instalaciones de este tipo son, hasta la fecha, las más seguras del mundo.

En conjunto, las centrales nucleares flotantes pueden llegar a ser un proyecto nacional único: en caso de éxito, Rusia, en lo sucesivo, seguirá siendo el principal suministrador de energía del mundo.

Fuente: Rusia hoy

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