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Las mejores excursiones por los alrededores de Sochi

Alrededor de la ciudad olímpica gran cantidad de lugares atractivos, espacios naturales de gran belleza donde se pueden realizar excursiones de día.

La cordillera de Ajún constituye el punto más alto del litoral de la ciudad. Está cubierta en todas sus vertientes por un bosque denso y elevado, y rodeada por varios ríos y el mar Negro. El Ajún tiene una altura de 663 metros sobre el nivel del mar. En la antigüedad, los amantes de paisajes montañosos solían ascender a pie por sus senderos hasta la cumbre, pero al llegar a su destino se decepcionaban porque la altura de los árboles les impedía disfrutar de sus admirables vistas.

Todo cambió cuando, por orden de Iósif Stalin, se abrió un camino en eses de 11 kilómetros hasta el Ajún por el que gustaba pasear al líder soviético; un año más tarde, apareció en el pico una torre de observación de gran altura construida con piedra natural de la región. Han pasado casi 80 años y la excursión al Ajún es una de las más populares de Sochi. La torre del Ajún está abierta para visitas turísticas durante todo el año. En la falda de la montaña los transeúntes pueden probar el vino casero, té con miel preparado con el típico samovar ruso y jugosas brochetas de carne.

La entrada normal a la torre cuesta 2 euros y para niños menores de 10 años es gratuita.

Cordillera de Ajún, Jóstinski raión (Sochi)

Sochi no solo es conocida por la arquitectura estalinista; la región también encierra vestigios del periodo preglacial, como un bosque subtropical de tejos y bojes que se conserva cerca de la aldea de Josta como un monumento natural único. Quedará gratamente sorprendido por el sonido del boj ruso. Aquí, incluso en verano, bajo las densas copas de estos árboles centenarios cubiertos de musgo y lianas, se extiende una característica penumbra verdosa donde, de todas las hierbas y arbustos, solo sobrevive el helecho. En este bosque crece un tejo de 30 metros de altura que tiene más de 1.000 años, una haya de 400 y un viejo sauce de gran frondosidad.

Este ‘parque jurásico’ de Sochi cuenta con dos rutas de senderismo: el anillo menor y el anillo mayor. La primera ruta recorre 1.800 metros por un camino hormigonado flanqueado por quioscos e indicadores informativos. El segundo sendero es un camino de 5 kilómetros que transcurre, principalmente, por terreno rocoso.

El precio de las entradas a la ruta menor para adultos es de 4 euros, para niños de 1 euro; a la ruta mayor, para adultos 7 euros y para niños 2 euros

Calle Samshitovaya, Josta (Sochi)

Otro lugar para desconectar del ajetreo de la ciudad es el famoso desfiladero Navalishenskoe. El río de montaña Josta, que fluye entre admirables acantilados, perfiló un hermoso desfiladero de un kilómetro y medio de longitud. En este lugar hay un pequeño lago que, en verano, atrae a los turistas por la frescura de sus aguas y, en invierno, por los espectaculares matices celestes de sus aguas cristalinas. Un poco más adelante, se forma en el cañón una catarata de cuatro metros. Esta relajante imagen se complementa con un bosque de tejos y bojes centenarios que descansa sobre una esponjosa y extensa alfombra de musgo.

En un establecimiento cercano sirven dolma (rollitos de carne y verduras envueltos en hoja de parra), chuletas de cordero, brochetas de carne o pescado y, para beber, vino local. También hay una bania o sauna rusa, donde se puede disfrutar de unos baños de vapor acompañados de un tratamiento con ramilletes de eucalipto. Por un precio moderado se puede pasar la noche en un hotel de la zona.

Aquí mismo, en el desfiladero, hay un rincón conocido como Chertovy vorota (‘Las puertas del diablo’). Este monumento natural recibió su terrible nombre a causa del carácter impredecible de los ríos durante la época de lluvias torrenciales. Cuando las precipitaciones son abundantes, el agua alcanza hasta tres metros de altura y pasa entre una hendidura estrecha que queda entre las rocas. Por ahí, como dicen los rusos, “ni el mismo diablo se asomaría”. El resto del tiempo el cañón es un lugar tranquilo y muy hermoso.

Desfiladero de Navalishenskoe: Josta (Sochi). Entrada 2 euros

Cañón Chertovy Vorota: a 5 km de Josta (Sochi). El precio de la entrada es de 10 euros para adultos y 6 euros para los niños

Otra de las perlas de Sochi son los ‘Acantilados del águila’ (Orlinie Skali). Árboles y arbustos crecen directamente en la roca blanca del acantilado y unas espléndidas vistas del mar Negro y de la cordillera de Ajún se abren a 380 metros de altitud. Según los lugareños, en este lugar solían anidar las águilas.

Se cuenta también una curiosa leyenda sobre uno de los héroes de la antigua Grecia, Prometeo. Se cree que fue justo en este lugar, no muy lejos de la actual Sochi, donde el titán fue encadenado a la roca por haber robado el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres. Cada día un águila volaba hasta donde se encontraba Prometeo, le picoteaba el hígado y con sus zarpas le desgarraba el pecho. En la cumbre del acantilado hay una estatua de Prometeo encadenado.

Después de tomar un aperitivo y reponer las provisiones de agua en una cafetería local, se puede descender desde los ‘Acantilados del águila’ a las cataratas del Agura, que incluso en invierno ofrecen un bonito espectáculo. A lo largo del río Agura, se suceden una tras otra tres grandes cataratas. La catarata inferior consta de dos cascadas de 18 y 12 metros; la altura de la segunda catarata asciende a 23 metros y la superior a 21. También se encuentra aquí la ‘Pileta del diablo’ (Chertova Kupel), una laguna desde la que se precipita un pequeño salto de agua de tres metros.

Staraya Matsesta, Jóstinski raión (Sochi)

El precio de la entrada es de 2 euros; para niños menores de 10 años es gratuita

Cerca de la ciudad se encuentra uno de los sistemas de cuevas más extensos de Rusia: las cuevas Vorontsovskie. Tienen una longitud total de más de 11 kilómetros. Excavaciones arqueológicas han demostrado que, en esta cueva, vivió el hombre hace entre 15.000 y 20.000 años; y mucho antes el antiguo mar de Tetis ocupaba esta extensión. En su forma actual, las cuevas Vorontsovskie constan de tres partes principales, conectadas entre sí por estrechos pasajes. Tiene especial interés turístico la gruta Prometeo, que impresiona por sus dimensiones: 120 metros de largo y 20 de alto, con bloques de piedra caliza, ríos congelados, estalactitas y estalagmitas que sobresalen de las paredes y el techo. La naturaleza ha creado aquí un ‘salón de celebraciones’ de extraordinaria belleza y espíritu. En ella se puede distinguir un escenario pedregoso e incluso un órgano formado a partir de las rocas de la cueva, que produce curiosos sonidos al ser golpeado; en el centro de la sala cuelga una especie de ‘lámpara de araña’, resultado de un laborioso y prolongado proceso de formación.

El monumento geológico se encuentra a  20 km del pueblo de Josta

El precio de la entrada es de 2 euros y para niños menores de 10 años es gratuita

Un simple viaje en coche de Adler a Krasnaya Poliana se podría convertir en una aventura inolvidable. A pocos kilómetros del aeropuerto hay una granja de truchas famosa en toda la región. Aquí se puede pescar hasta la saciedad, o bien comprar directamente el pescado recién capturado. En el restaurante Cañón (Каньон), cerca de la granja, se prepara la trucha local, tremendamente sabrosa, con especias y salsas variadas. De aquí parte un camino que transcurre a lo largo del valle del río Mzymta, el principal río montañoso de la región.

En el mirador se puede disfrutar de unas vistas fantásticas al desfiladero de Ajtsú. Dicen que el diseño del estadio olímpico central de Sochi se ha inspirado en él.

Cinco kilómetros después del pueblo de Kepsha, encontramos un rincón conocido como ‘El rincón del oso’, famoso por sus manantiales de agua mineral. Junto a una serie de colmenares dispuestos a lo largo del camino, los viajeros pueden degustar la miel de alta montaña y calentarse a base de licores fuertes en el duro invierno. La ruta está repleta de cafeterías y restaurantes de tintes caucásicos.

Otro de los atractivos de esta zona es una cascada conocida como ‘Las lágrimas de la muchacha’, la cual tiene una caída vertical de 13 metros.

Granja de truchas: calle Foreliovaya 45-a, Kazachi Brod, Región de Adler (Sochi). Precio de la entrada: adultos, 4 euros; niños de 7 a 14 años, 1,5 euros; niños de hasta 7 años, entrada gratuita. El precio de un kilogramo de captura es de 8 euros

Mirador: entrada gratuita

‘El rincón del oso’: calle Narzannaya 5, Chvizhepse (Sochi). Precio de la entrada: 2 euros; niños de hasta 10 años, entrada gratuita

Cascada ‘Las lágrimas de la muchacha’: en invierno la entrada es gratuita
Fuente: Rusia hoy

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