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Fuente: Aleksánder Semiónov

Un viaje alrededor del mundo para sensibilizar sobre la situación en los océanos

El biólogo Alexander Semiónov y su equipo planean recorrer en tres años 35.000 millas náuticas alrededor del globo terráqueo, efectuar cientos de inmersiones para estudiar la vida de los habitantes del océano, y revelar al mundo entero sus descubrimientos.

Aquatilis es la primera expedición rusa dedicada al estudio de la vida en los océanos que se efectúa alrededor del mundo. El proyecto ha sido ideado y organizado por Alexander Semiónov, jefe del servicio de buceo de la estación biológica del mar Blanco adscrita a la Universidad Lomonósov de Moscú y reconocido fotógrafo submarino.

Desde hace siete años, lleva un popular blog de divulgación científica sobre el estudio del mar cuyo principal objetivo consiste en contar a la gente lo increíble que es el mundo que nos rodea, así como mostrar las insólitas y hermosas criaturas que habitan en él. Por esta razón, la expedición que se está preparando no solo estará dedicada al estudio de las criaturas del océano, sino que, en mayor medida, se aprovechará para la popularización de la ciencia.

“El océano es, literalmente, un universo paralelo, es otro mundo poblado por unos seres verdaderamente impresionantes. Estamos convencidos de la importancia que tiene enseñar a la gente que la investigación puede resultar muy interesante y esclarecedora. Nuestro sueño es iniciar un nuevo periplo, que continúe con la noble causa de los primeros descubridores del mundo submarino”, explica Semiónov.

A bordo de la embarcación, el equipo Aquatilis difundirá sus andanzas a través de varios blogs y de las principales redes sociales, donde hablarán sobre las criaturas que encuentren y el trabajo en el mar, colgarán fotografías y vídeos, y se relacionarán con los lectores. Además, se prevé obtener en el transcurso de la expedición un banco único de fotografías y material de vídeo sobre el mundo oceánico: miles de fotografías de alta calidad y colorido de organismos valiosos y, posiblemente, desconocidos para la ciencia.

“Yo, como naturalista, me dedico a observar todo el mundo submarino que se presenta delante de mi cámara. Es un trabajo muy interesante; llevamos muchos años sumergiéndonos en este lugar —para mí es ya el séptimo o el octavo año— y en cada inmersión observo y fotografío a los mismos animales una y otra vez. Como resultado, se han fotografiado los matices del ciclo de vida de muchos animales”, comenta Semiónov.

En palabras del biólogo, estas fotografías las pueden utilizar estudiantes o investigadores que estudien unos u otros grupos de especies.

“La fotografía submarina —o los vídeos— aportan mucho conocimiento sobre la biología clásica a las investigaciones contemporáneas. Por ejemplo, si alguien se dedica a la clasificación de algún grupo, le resultará también interesante saber cómo vive un organismo: es posible que criaturas de una misma especie tengan comportamientos completamente diferentes. Nosotros observamos a los animales y comparamos la información obtenida con la de los libros, lo que nos ayuda a comprender que en estos faltan datos (a menudo hay que añadir alguna cosa). Y las cámaras modernas permiten obtener un increíble nivel de detalle que antes era imposible conseguir. Si antes los naturalistas lo examinaban todo bajo el microscopio o la lupa, y después olvidaban en sus dibujos algún que otro fragmento, ahora se pueden fotografiar objetos diminutos —de dos, tres o cuatro milímetros— de tal forma que se distinga cada pata o cada bigote, lo que permite obtener representaciones verdaderamente detalladas incluso de los animales más pequeños. Es fantástico”, asegura Semiónov.

Otro de los objetivos del proyecto es despertar el interés de la gente por los problemas ecológicos que afectan a los océanos. La ruta planeada incluye una visita a islas generadas a base de basura, es decir, acumulaciones gigantescas de basura flotante y plástico suspendido, cuya superficie supera la de algunos países pequeños. Los miembros de la expedición quieren grabarlas en formato de vídeo para mostrar lo que le ocurre a los animales y al océano en esas condiciones.

La expedición de tres años se desarrollará en diez etapas de entre dos y cuatro meses de duración. En el yate de la expedición Aquatilis viajarán entre ocho y dieciséis personas, en función de las misiones correspondientes a cada etapa. En total, a lo largo de los tres años de expedición, participarán en ella (tanto en el mar como en tierra) más de 50 especialistas.

Fuente: Rusia hoy

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