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Fuente: Iván Dimentievski

Viaje al corazón de una erupción volcánica

Kamchatka es un paraíso natural donde no apenas existen carreteras. En este amplio territorio hay numerosos volcanes y una rica fauna.

La erupción del volcán Tolbachik comenzó el 27 de noviembre de 2012. Los  vulcanólogos no previeron la intensificación de su actividad, como pasó en 1975. Esta vez empezó de repente. Los sensores ubicados al pie del gigante avisaron a los científicos  de que en Tolbachik estaba sucediendo algo. Sólo al pasar varios días, cuando se fueron las nubes, los especialistas pudieron ver el resultado.

La corriente de lava había recorrido cerca de 15 kilómetros en dirección al cercano pueblo de Kozirevsk. En julio, la lava formó dos cauces. Uno de ellos ya se había enfriado, y el otro, todavía sin enfriarse, era nuestro objetivo.

Son las dos de la madrugada. La calle está oscura. El sol sólo acaba de esconderse bajo el horizonte. Pero vuelve a amanecer. Así es el verano en Kamchatka.

La ilusión de la próxima aventura hace que me levante de la cama. Tomo las llaves del coche y me echo la mochila a la espalda. Es hora de ponerse en camino. Hoy estaré donde quería llegar desde hace seis meses: en el volcán Ploski Tolbachik, donde ahora tiene lugar una gran erupción.

Las luces del “Suzuka Escudo” avanzan por la oscuridad. Tenemos que llegar a las 10:00 al transbordador que cruza el río Kamchatka, en el pueblo Atlasovo. Son casi 450 kilómetros, y sólo 150 de ellos por carretera asfaltada. Si no logramos hacerlo, tendremos que esperar seis horas, hasta que salga la próxima barcaza.

El río Kamchatka es la mayor arteria fluvial de la península. Su extensión es de 758 kilómetros. Divide la tierra en dos partes: norte y sur. Hasta el 2012 solo se podía llegar de una parte a otra en transbordador. Ahora un puente ha sustituido al más grande de ellos, pero algunos pueblos ubicados más allá del río Kamchatka siguen dependiendo de las barcazas flotantes, entre ellos se encuentra Lazo.

Hace tiempo era una aldea bastante grande. La vida aquí, como en muchos pueblos periféricos de las tierras lejanas de Kamchatka, empezó a desvanecerse con la desintegración de la URSS. Ahora, cuando aquellos tiempos ya están muy atrás, poco a poco el pueblo empieza a recobrar vida. Sin embargo, sigue habiendo muchas casas abandonadas. La mayoría de los habitantes se ganan la vida con la pesca y la agricultura.

Hemos cruzado el río. Ahora podemos tomar aliento. Pero para tranquilizarnos y relajarnos definitivamente, nos quedan todavía 80 kilómetros hasta el impetuoso río de montaña Pravi Tolbachik. Hace décadas se abrió esta carretera entre los árboles para la industria maderera. Los alerces y los abetos alcanzan una altura de 30-35 metros.

En total Kamchatka cuenta con más de 14.000 ríos y arroyos. La extensión de la mayor parte de ellos alcanza los 10 kilómetros y tienen amplios caudales. Su capacidad media de vertido tiene uno de los mayores índices en Rusia – cerca de 1.000 kilómetros cúbicos.

Un breve tentempié y vuelvo al volante. Por delante todavía tenemos cerca de 50 kilómetros por un terreno muy escabroso. La vía es de tierra, y está muy poco utilizada, por lo que hay árboles en la mitad y el único vehículo que puede pasar por aquí es un todoterreno.

Mientras más nos acercamos a los volcanes, menos plantas hay. Pronto los árboles de verde intenso y los alerces son sustituidos por troncos grisáceos del bosque Miortvi (Muerto). En vez de la tierra pisamos una polvareda oscura, y las colinas que se rizaban con los arbustos se han transformado en los conos de La Gran Fisura del Tolbachik.

La erupción de 1975 cambió este terreno hasta quedar desconocido. La carbonilla caliente quemó todo lo vivo, y ahora tenemos la sensación de andar por la Luna. A propósito, en los tiempos de la Unión Soviética aquí se llevaban a cabo las pruebas de los Lunojod. Para ello se construyó una base, que en noviembre de 2012 fue arrasada por la corriente de lava.

Es agradable desplazarse en coche por el valle de Tolbachik. Las distancias son bastante grandes. Por ejemplo, para llegar andando desde el cono más lejano hasta el pie del volcán se necesita un día entero. En ese tiempo, viajando en todoterreno se pueden visitar muchos más lugares. Lo importante es recordar que estás en un parque natural y queda prohibido salirse de los carriles existentes.

Lo más interesante, el cráter desde donde se derrama la lava, es alcanzable sólo a pie. Tardamos cerca de una hora en subir, observando los agujeros de lava fresca. Es una imagen increíble que provoca sentimientos confusos: miedo e interés al mismo tiempo. Entiendes que andar por la lava mirando en todas las fisuras es peligroso, pero al mismo tiempo no puedes parar de hacerlo.

Vuelta al camino. Tenemos por delante 80 kilómetros por el bosque hasta el pueblo de Kozirevsk. Luego está Esso, un pueblo con aguas termales. El camino hasta allí es de grava, lo que debido a las condiciones de la península es prácticamente como una autovía.

En Kamchatka apenas existen carreteras. La única arteria de transporte parte de Petropávlovsk-Kamchatski. Pasa por la región Yelizovski, y después del pueblo Sókoch se divide en dos. Una carretera va hacia la costa del mar de Ojotsk hasta el pueblo Oktiábrski de la región Ust-Bolsheretski, otra se dirige hasta el norte para llegar a Ust-Kamchatsk. Ya no hay más carreteras acondicionadas, sólo existen “rutas”. Algunas son obra de los militares, otras – de los geólogos, o surgieron para unir con el mundo los pueblos pesqueros de la costa.

Ésta es la razón por la que Kamchatka es desde hace años uno de los territorios con más todoterrenos de Rusia. Es una lástima que la temporada de viajes sea tan corta. Comienza a mediados de junio y, como norma general, en noviembre ya hay nieve, por lo que es imposible acceder a algunas zonas.

Aunque algunos atrevidos hacen sus primeros viajes por la península a finales de mayo. En cualquier caso, muchas veces tienen que esperar porque al derretirse la nieve, el nivel de los ríos sube y no hay ninguna posibilidad de cruzarlos.

¿Qué es lo que hay que ver en Kamchatka? Volcanes, géiseres, cascadas… En verano también se puede pescar. Y, evidentemente, hay que llevar cámara de fotos. En la península habitan osos, marmotas, liebres, águilas pescadoras, halcones y demás animales en abundancia.
Fuente: Rusia hoy

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